
Querida Carmencita,
¡Mira que cosa más rica! Mamá Caponata ha estado incubando cinco huevos, sentada pacientemente sobre ellos durante 21 días, sin apenas comer ni beber y al final ha tenido su recompensa. Cinco preciosos pollitos que no se separan de ella. Cuando hace un poco de fresco, o se asustan, se meten los cinco debajo de sus alas y se quedan allí escondiditos, tan calentitos. De vez en cuando alguno asoma la cabeza entre las plumas de su madre para volverse a esconder entre pio-pios de satisfacción.
Ahora les está enseñando a comer miguitas de pan y hormiguitas que pasan por allí. Tienes que venir a verlos antes de que crezcan mucho y se hagan unos pollos muy presumidos.
Besos der Tito Luin.

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